Las palabras que usas importan. Si no tiene cuidado, puede inculcar hábitos poco saludables que roban fuerza mental a los niños.

Un padre acompañó a su hijo de 8 años a mi oficina de terapia y dijo: “Estoy muy orgulloso de él por ser tan fuerte. No ha llorado una vez desde que murió su abuela”.

Fue un brillante ejemplo de cómo la fuerza mental se malinterpreta y se convierte en un mensaje tóxico para los niños. A pesar de las buenas intenciones de este padre, sus palabras tenían el potencial de ser bastante dañinas.

“No llorar” no es un sello de fuerza. De hecho, a menudo se puede necesitar más valor para derramar lágrimas que para contenerlas. La fortaleza mental implica ser extremadamente consciente de sus emociones y saber cómo expresarlas de manera saludable, como llorar cuando está triste.

Las palabras que usas hacen una gran diferencia. Si no tiene cuidado, puede enviar un mensaje que infunde hábitos poco saludables que podrían agotar a los niños de la fuerza mental que necesitan para alcanzar su mayor potencial.

Aquí hay cinco cosas que debes dejar de decirles a los niños si quieres que sean mentalmente fuertes:

1. “No es gran cosa”.

Ya sea que su hijo diga que está ansioso por su próximo recital de piano o que le preocupa que su amiga esté enojada con el, no minimice sus preocupaciones diciendo: “No es gran cosa”.

Para el, es un gran problema. Y el está tratando de decirte que necesita ayuda para lidiar con sus emociones.

Entonces, en lugar de insistir en que no debería preocuparse, dale las habilidades que necesita para sobrellevar su angustia.

2. “Deja de llorar”.

No hay nada de malo en llorar. Es una forma saludable de expresar emociones. Y una de las razones por las que muchos adultos probablemente se disculpan cuando derramaron una lágrima es porque les enseñaron que llorar es malo.

Por supuesto, si su hijo está gritando y dando vueltas en el medio de la tienda de comestibles, deberá abordar el comportamiento inapropiado.

Explique que interrumpir a otras personas en la tienda no está bien. Solo asegúrese de corregir el comportamiento de su hijo, pero no la emoción.

3. “Eres el niño más inteligente de toda la escuela”.

Si le dice a su hijo que es el mejor jugador de baloncesto del mundo o si insiste en que es el niño más inteligente de la escuela, los elogios exagerados hacen más daño que bien.

Hacer alabanza genuina. Y centrarse en el esfuerzo más que en el logro.

Enfatice el hecho de que el estudió por mucho tiempo o que se esforzó mucho para que sepa que usted valora su esfuerzo. Si reserva los elogios por los resultados exitosos, el puede llegar a creer que necesita ganar a toda costa, incluso si eso significa hacer trampa para lastimar a las personas para que lleguen allí.

Y puede que piense que solo es digno de elogio cuando se destaca, lo que puede hacer que se retire de intentar cualquier cosa donde pueda fallar.

4. “Todo saldrá bien”.

Es normal querer asegurarles a sus hijos que todo siempre va a estar bien. Pero a veces, las cosas no están bien. No se puede evitar que enfrenten dificultades, o incluso tragedias.

En lugar de decirles que no pasará nada malo, enséñeles que son lo suficientemente fuertes como para lidiar con lo que la vida les presente. Solo asegúrese de proporcionarles las habilidades y herramientas de afrontamiento que necesitan para manejar los desafíos inevitables de la vida.

5. “Cálmate”.

Decir “calmarte” no crea exactamente una sensación de paz. De hecho, la mayoría de los padres dicen: “¡Cálmate!” fuera de su propia frustración porque quieren que su hijo deje de seguir.

Pero su hijo les está comunicando que está molesto. Por lo tanto, es importante asegurarse de que le está dando las habilidades que necesita para calmarse. Después de todo, quiere que sepa qué hacer cuando no está allí para ayudarlo a regular sus sentimientos.

Enseñe de manera proactiva las habilidades de su hijo para disminuir su nivel. Ya sea que eso signifique tomar algunas respiraciones profundas o ir a caminar, los niños necesitan saber cómo calmar sus mentes y sus cuerpos.

Luego, en lugar de decirle que se calme, puede recordarle una habilidad específica que lo calmará. Eventualmente, aprenderá a practicar esas habilidades por su cuenta.

Criar niños mentalmente fuertes

Todos los días tienes oportunidades para ayudar a los niños a crear hábitos que desarrollen músculos mentales o hábitos que les agotarán la fuerza mental. Si te encuentras usando este tipo de frases, cambia tus estrategias de crianza.

Nunca es demasiado tarde para comenzar a enseñar a los niños las habilidades sociales y emocionales que necesitan para triunfar. Y unos pocos cambios simples en sus hábitos de crianza podrían ser fundamentales para ayudarlos a alcanzar su mayor potencial.

 

Fuente: inc.com