Entre el 10% y el 40% de los niños padecen algún problema de visión. Las exigencias escolares o el sobreuso de pantallas pueden empeorar el cuadro. Señales de alerta. Recomendaciones.

Datos textuales provistos por la Dra. Alicia Bareiro, Oftalmóloga del Departamento de Oftalmopediatría de Fundación Visión

  • “Entre el 10% y el 40% de los niños -y en aumento-, padecen algún tipo de problema en su visión, más precisamente lo que se llama técnicamente “vicio de refracción”.
  • “Dentro de estos “vicios de refracción” encontramos tres enfermedades muy conocidas y habituales, pero que muchas veces no sabemos que pueden estar afectando a nuestros hijos, no solo en términos de salud sino también dificultando su atención en clase y generándoles otros malestares. Estas son: Miopía, Hipermetropía y Astigmatismo”.
  • “El gran problema de estas enfermedades es que muchas veces éstas no presentan síntomas hasta que están muy avanzadas, o bien nuestros hijos no nos refieren las dificultades que están teniendo, las cuales son alertas que nos deben llevar a consultar a un profesional. También puede ser complicado de detectar cuando el problema se presenta en un solo ojo, ya que los síntomas pueden ser mínimos”.
  • “Esto es muy importante de destacar ya que cuando el problema es tratado a tiempo, las chances de controlarlo son muy altas pero, en contrapartida, si no realizamos el tratamiento, sus secuelas pueden llegar a ser irreversibles”.

Causas

  • “La principal causa de la aparición de cualquiera de estas tres enfermedades es principalmente genética. El niño nace con una predisposición genética a desarrollarlas. Cabe aclarar que ¨genético¨ no es lo mismo que ¨hereditario¨; para ser más claros, el hecho de que los padres usen lentes no significa que sus hijos los van a necesitar; pero, del mismo modo, el hecho de que los padres no usen lentes no es garantía de que sus hijos no tengan predisposición genética a que estas enfermedades se desarrollen”.
  • “Muchos pacientes nos preguntan qué hace que esta predisposición genética pueda manifestarse o no. Y la respuesta, si bien es compleja, puede explicarse en gran medida en los hábitos de vida que tiene el niño, los cuales pueden gatillar estas situaciones”.
  • “Los niños están actualmente bombardeados por una gran cantidad de pantallas a las que observan durante todo el día: televisor, celulares, tabletas y otros tipos de dispositivos. Esto no es nada bueno, porque requiere la fijación de la vista en un punto fijo por más tiempo del recomendado, y esto puede manifestar esos ¨vicios de refracción¨”.

Las pantallas: el enemigo silencioso

  • “El ojo tiene en su interior un músculo, llamado ¨ciliar¨, que se contrae y relaja constantemente para enfocar las imágenes. Cuando más cerca se está del objeto a enfocar, más se contrae el músculo ciliar. El problema es que este músculo puede agotarse o contracturarse (como si se tratara de un calambre)”.
  • “Cuando esto ocurre, los síntomas pueden ser dolores de cabeza, de ojos o visión borrosa. Esto hace también que estos ¨vicios de refracción¨ de los que venimos hablando empeoren más rápido de lo normal”.
  • “Lo importante a saber es que el músculo ciliar se cansa cuando el niño pasa mucho tiempo enfocando sus ojos en un objeto o tarea, y en este sentido es que las pantallas son muy peligrosas, cuando se da una sobreexposición a las mismas”.

Las tres enfermedades más comunes

  • Decíamos que los tres “vicios de refracción” son la Hipermetropía, la Miopía y el Astigmatismo. Las principales características de cada uno de ellos son:
  1. Hipermetropía. “Esta afección ocurre cuando las lentes naturales del ojo, que son la córnea y el cristalino, tienen menos poder del necesario para ver correctamente. Entonces, en estos casos es necesario utilizar un lente para compensar este déficit, dando mayor poder a las lentes naturales del ojo. Su aparición se debe netamente a causas genéticas”.
  2. Miopía. “Esta afección ocurre cuando a las lentes naturales del ojo les ocurre exactamente lo opuesto a la Hipermetropía, es decir cuando éstas tienen un mayor poder del que se necesita para ver correctamente. Entonces, en estos casos se deben utilizar lentes que le quiten poder a la córnea y al cristalino, y ayuden a enfocar. Su aparición se debe también netamente a causas genéticas”.
  3. Astigmatismo. “Esta afección ocurre cuando la córnea y el cristalino tienen una superficie irregular, lo que hace que no tengan el mismo poder en toda su superficie. Entonces, en estos casos se utilizan lentes para corregir esas irregularidades. Además de las causas genéticas, en este caso esta afección puede ser ocasionada también por algún tipo de alergia de ojo (conjuntivitis) en el niño; cuando éste sufre picazón de ojo y se frota, esto puede desencadenar Astigmatismo”.

Alertas: ¿cómo saber si mi hijo tiene problemas de visión?

  • “Existen alertas muy concretas, pero debemos saber que los niños no siempre manifestarán que hay algo que no está funcionando bien. Muchas veces no saben ponerlo en palabras, o simplemente no se dan cuenta del problema. Pero como papás, sí debemos estar atentos a estos síntomas habituales:
  1. Cuando el niño manifiesta que está viendo borroso
  2. Cuando expresa tener dificultades para copiar en clase
  3. Cuando aparecen dolores de cabeza frecuentes
  4. Cuando el niño manifiesta que le duelen los ojos
  • “Estas alertas se presentan generalmente cuando el niño vuelve del colegio, o después de actividades que requieren mucho tiempo de fijación de su mirada, como por ejemplo leer o ver televisión”

Algunas recomendaciones

  • “Existen algunas recomendaciones muy concretar a tomar en cuenta, para minimizar las posibilidades de que estos problemas genéticos puedan manifestarse o complicarse. Éstas son:
  1. Niños menores a los 18 meses. Evitar usar cualquier tipo de pantalla.
  2. Niños de 18 a 24 meses. Darles accesos solo a programación en alta calidad, y verla junto al niño para ayudarlos a entender lo que están viendo.
  3. Niños de 2 a 5 años. Se recomienda un contacto con pantallas no mayor a la hora diaria.
  4. Niños mayores a los 6 años. Poner límites consistentes en cuanto al tiempo de acceso a pantallas y a los tipos de pantalla a los que accederá, y controlar que esto no les tome tiempo correspondiente a otras actividades como dormir, practicar deportes y otros.

Lentes: la solución

  • “La buena noticia es que todos estos ¨vicios de refracción¨ que pueden padecer nuestros niños pueden tratarse de manera sencilla, mediante la utilización de lentes. Éstos serán recetados luego de un correcto diagnóstico del profesional oftalmólogo, y servirán para compensar este mal funcionamiento de los lentes naturales del ojo, mejorando la calidad de vida del niño, previniendo que estas situaciones se tornen irreversibles y hasta mejorando su desempeño escolar”.
  • “Para tranquilidad de los papás, pese a que muchos piensan que es así, los anteojos en realidad no generan ningún tipo de dependencia a largo plazo; éstos no tienen ningún efecto sobre el ojo en sí, sino que vienen a subsanar una necesidad del ojo, ya sea proporcionar aumento o disminución de las capacidades de su lente natural o bien subsanar algún error del ojo; pero de ninguna manera el niño se hace dependiente a los anteojos, y hasta en muchos casos éstos pueden ser utilizados solo durante un tiempo, cuando el niño está sometido a mucho estrés visual de manera circunstancial”.
  • “Lo más importante es concientizar que nuestros hijos pueden estar sufriendo alguna de estas situaciones, consultar ante cualquier síntoma y realizar controles anuales aún cuando ellos no manifiesten externamente ningún problema aparente”.