El mundo de las mujeres que hacen ciencia en Paraguay

El tiempo de las mujeres es hoy, lo demuestran estas seis científicas que investigan áreas diversas con pasión y energía contagiosa. Expresan desde la necesidad de conservar el bosque chaqueño y sus especies, hasta la importancia de la investigación de base en el país.

Dos de ellas abordan la difícil tarea de investigar el cáncer, una desde lo específico del cáncer de colon, la otra desde la topología del ADN, mundos donde los avances técnicos están consiguiendo resultados que todavía no llegan a las mayorías, pero que muestran caminos posibles para mejores tratamientos. La alimentación es otro punto al que llegan desde abordajes diferentes otras dos, una interviniendo en la genética animal buscando mejorar las carnes, la otra con el descubrimiento botánico más importante de los últimos años en el país, un tipo de mandioca silvestre que sólo crece en el Chaco y que podría aportar genes para producir un tipo de cultivo que se adapte a zonas áridas. Una trabaja en la posibilidad de hacer una cerámica que ayude a la recuperación de fracturas y tratamientos óseos es la aplicación práctica de un arduo trabajo en un moderno laboratorio de materiales. Otra explica que el bosque chaqueño es más valioso de lo que está comprendido y que es fundamental poner en valor la biodiversidad. Las invitamos a descubrirlas.

Mejorar tratamientos del cáncer de colon”

La enfermedad maldita es el centro de los estudios de esta doctora en Biología Molecular que regresó al país tras 21 años de trabajar en España especializándose en el cáncer de colon.

“Es una enfermedad multifactorial, genética, que presenta alteraciones en el organismo en un determinado tejido u órgano, a determinada edad”, dice Ruth Zárate Romero. Cuenta que la edad es un factor clave, “porque a mayor edad la maquinaria genética tiene ciertos fallos que pueden no repararse y en el tiempo acumularse e iniciar una carcinogénesis y a ello se suma el hábito dietético, y el factor ambiental o geográfico”, señala.

Alto desarrollo en genética animal”

Johanna Leiva Revilla es peruana de nacimiento y bióloga. Trabaja en reproducción y mejoramiento genético animal. Ahora investiga cómo la maca, una planta andina, puede mejorar el rendimiento de los espermatozoides congelados de bovinos. “La idea es hacer un cocultivo con este extracto de planta y ver si mejoran los parámetros seminales en general a lo largo del tiempo”, dice y agrega que la “idea es alimentar a los toros con estas plantas para que el semen sea mejor”, explicando que el semen congelado utilizado en las inseminaciones, al ser congelado y descongelado, genera radicales libres de oxígeno (ROS). “Esta planta tiene la peculiaridad de ser un importante antioxidante. Trabajamos con ella porque sabemos de sus características, pero luego lo haremos con plantas locales, paraguayas, estamos proyectando hacerlo con 5 variedades y buscar las que pueden aportar algo mejor para el semen del toro”, desarrolla.

Armonizar producción con biodiversidad”

“Hay un cambio de uso de suelo muy importante en el Chaco, por lo que estoy trabajando mucho con los productores agropecuarios, para tratar de lograr la conservación en áreas productivas tiene que haber un compromiso y un interés por parte del productor”, dice la bióloga Andrea Weiler y explica que el bosque chaqueño es más valioso de lo que está comprendido y que es fundamental poner en valor la biodiversidad.

“Trabajamos en todo el Chaco seco”, contó para mostrar su especial atención en el yaguareté. “Es importante indicar que entran a producir ganado en este hábitat dominado por grandes felinos y aparece un conflicto. El yaguareté, cuando ve una vaca, solo la entiende como alimento, entonces, trabajamos con productores en un monitoreo para saber por qué, cómo y cuándo ocurren los ataques, cuáles son las categorías de ganado más vulnerables y qué técnicas podemos utilizar que no sean invasivas, que no impliquen matar al felino para poder desmotivar al yaguareté para llegar al ganado”, comenta.

Cerámica para la regeneración de huesos”

Se llama Hidroxiapatita y es el objetivo de los estudios de esta ingeniera mecánica, especialista en materiales y brasileña de nacimiento. Conseguir producir el polvo para hacer esta cerámica biocompatible, que es utilizada para la regeneración ósea en el área de salud, es la tarea principal de Magna Monteiro. “Estamos con el avance de la creación del laboratorio de materiales, y tenemos dos líneas de investigación. Síntesis de hidroxiapatita y procesamiento de hueso bovino para la producción de hidroxiapatita natural”, cuenta.

Mandioca silvestre única del Chaco”

“Manihot takape” se llama la variedad de mandioca que descubrió en el Chaco el equipo de investigadoras que integró Juana De Egea, bióloga botánica especialista en taxonomía, la ciencia que nombra, clasifica y ubica a las especies. “Una de mis líneas de investigación más importante es la de los estudios fitogenéticos, son plantas que son parientes silvestres de especies de importancia para la alimentación y la agricultura”, cuenta. Estos parientes silvestres pueden servir de donantes de genes para las especies cultivadas como la mandioca, el maní, la yerba mate, entre otras y de allí la importancia de esta pesquisa. “Lo que hicimos con el proyecto fue estudiar y lograr identificar todas las especies silvestres parientes de estos géneros e hicimos una publicación en la que inventariamos. Las buscamos en el campo, hicimos material de herbario y registramos todos los datos conocidos, materiales de herbarios que estaban en el país y en el exterior, con lo que armamos una base de datos para reconstruir la biología de las especies, donde crecen, coordenadas geográficas, mapas de distribución, ecología y taxonomía, identificaciones de todo ese material y también un libro que tiene una clave de identificación”.

El estudio del ADN es fascinante”

María José Fernández defiende la investigación de base porque asegura que es allí donde está la fuente de todo. Esta bióloga molecular y lleva 10 años estudiando las células MEL. Dice que la topología del ADN es un estudio fundamental y un campo donde el país ya está pudiendo indagar. La científica explica que con células de ratón, infestadas con cáncer, están probando drogas para hacer que las mismas se conviertan en glóbulos rojos deteniendo así su proliferación. “En una célula tumoral, la proliferación está totalmente descontrolada, poder concluir ese ciclo es fundamental para cerrarlo, hacer que muera”, comenta. La célula del cáncer nunca termina de madurar, forzarla a hacerlo, es el objetivo. “La tarea es reprogramar una célula cancerígena (leucémica) para que se convierta en una célula madura. Lo pudimos hacer combinando esto con edición genética para modificar el genoma usando la herramienta CRISPR, que es un boom a nivel mundial”, comenta y agrega que “estas tijeras genómicas, son una tecnología de última generación que permite eliminar, o suplantar genes y ver qué hace con la diferenciación de las células cancerígenas del ratoncito”.

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