El 96% de las personas no logran sus objetivos declarados. ¿Quieres convertirte en uno de los 4% que lo hacen?

Andy Bailey, miembro de  la Organización de Empresarios (EO) en Nashville, es un autor, CEO y entrenador principal de la firma de coaching empresarial Petra Coach, que desempeña una función de asesor en el Consejo de Gazelles, líderes del movimiento Scale Up. Le preguntamos a Andy por qué la autodisciplina es un elemento tan importante de la ejecución y el éxito del negocio. Esto es lo que él compartió:

Cuando estaba construyendo NationLink Wireless, asistí al programa de emprendimiento Birthing Of Giants, basado en el libro de Verne Harnish Mastering the Rockefeller Habits, en el Massachusetts Institute of Technology. Recuerdo vívidamente este comentario de un instructor:

“El ochenta y cinco por ciento de ustedes se irá de aquí y no hará nada. El quince por ciento de ustedes hará algo, y de ese pequeño grupo, solo el cuatro por ciento de ustedes hará todo”.

Eso es lo que yo llamo el “desglose de la ejecución”, porque el 96% de las personas no logra cumplir sus objetivos y no se atiene a sus prioridades. Número bastante aterrador, ¿eh?

Para muchas empresas, la diferencia entre el éxito y el fracaso a menudo se puede atribuir al nivel de autodisciplina entre los jugadores clave. Los líderes que practican el autocontrol y el compromiso de hacer el trabajo hacen avanzar a una empresa, mientras que aquellos que no arriesgan el bienestar de la empresa.

Afortunadamente, la autodisciplina es un rasgo de la personalidad que se puede aprender. Esa es una de las razones por las que el emprendedor y autor Gregg Thompson cree que los grandes líderes en negocios o en la vida no nacen, se hacen. Simplemente están más comprometidos a mejorar cada día y contribuir al crecimiento y desarrollo de sus colegas y organización. Will Smith lo dijo bien en su inspirador video: “El centro de hacer realidad cualquier sueño es la autodisciplina”.

Aquí hay cuatro maneras de cambiar viejos hábitos y mejorar su disciplina:

1. Salga de su zona de confort.

El primer paso para cambiar hábitos es hacer que el salto inicial salga del nido hacia el proceso de mejora. Incluso si comienza poco a poco y continúa su camino hacia arriba (la estrategia recomendada), tomará un poco de incomodidad y fuerza de voluntad para ponerse en marcha.

No es fácil, por eso necesita un asesor de confianza que lo ayude, ya sea un entrenador de negocios, un entrenador personal o alguien más importante. Consiga a alguien que no solo le brinde apoyo y orientación, sino que también lo presione y lo responsabilice. Con su guía, puede comenzar a hacer un plan para el éxito.

2. Establecer prioridades e identificar posibles obstáculos.

Hay un viejo dicho en los negocios: “Planifica tu trabajo y trabaja tu plan”. La clave para una planificación efectiva es identificar las prioridades y las tareas que se requieren para alcanzar los objetivos de la empresa. Desea que las metas sean INTELIGENTES: específicas, medibles, alcanzables, relevantes y oportunas.

Las empresas se meten en problemas cuando intentan hacer demasiado en lugar de limitar su enfoque a lo que es realmente importante para prosperar. Recomiendo establecer de tres a cinco prioridades para evitar que se difunda a cualquiera, y asegurarme de que las prioridades sean compatibles con los objetivos mensuales, trimestrales, de un año, de cinco años y de diez años de la compañía. Eso también se aplica a las prioridades individuales.

Además, identifique los posibles obstáculos que pueden impedirle completar tareas. Pueden ser desde pequeñas interrupciones diarias hasta problemas graves que deben abordarse. Para las cosas pequeñas que tiene bajo su control, reserve tiempo para cerrar la puerta de su oficina y enfóquese en la tarea en cuestión; Bloques de 90 minutos funcionan mejor en mi experiencia. Para obstáculos más sustanciales, piense en abordar la tarea de manera diferente para evitar desencadenar malos hábitos. Por ejemplo, si normalmente pospone la demora en grandes proyectos que se avecinan porque no sabe por dónde empezar, divídalo en pasos manejables. Siempre habrá complicaciones e hipo, pero la planificación anticipada minimiza su impacto en su productividad.

3. Mide el progreso hacia tus metas.

La ejecución exitosa es el resultado directo de completar muchas actividades pequeñas durante un período de tiempo. Cada vez que complete una de esas tareas, táchela de una lista para ver qué se hace y qué queda por hacer. Mis clientes utilizan una aplicación de software basada en la web que rastrea las tareas y mide los éxitos individuales y grupales para que toda la empresa los vea. Es un gran recordatorio de lo que se debe hacer para que la empresa avance en la dirección correcta.

4. Just Do It (Sólo hazlo).

Sí, ese es el eslogan de Nike, y debería estar arraigado en la psique de cada empresario. Una de las maneras más rápidas en que las empresas pierden impulso y confianza es no cumplir con los compromisos. No prometa a menos que esté seguro de que puede cumplir.

Establezca plazos difíciles: la urgencia de cumplir con los plazos es un gran motivador, por lo que las tareas con limitaciones de tiempo pueden ser las más efectivas. Si la restricción de tiempo no es suficiente para mantenerlo en movimiento, comparta la línea de tiempo con su asesor y su equipo, para que también lo hagan responsable.

Como muestra el “desglose” anterior, los empresarios con demasiada frecuencia harán un plan pero carecerán de la disciplina para llevarlo a cabo. Es la autodisciplina para ejecutar las prioridades diarias y las tareas que separa a las empresas exitosas de las fallidas. No dejes que los “viejos hábitos mueran duros”, pelea para cambiarlos. Y gana!

 

Fuente: inc.com